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NACIONAL POPULAR

El BLOQUE NACIONAL POPULAR POR LA RETOMA DE LA GRAN TRANSFORMACIÓN
QUE ES LO NACIONAL POPULAR?
Por Sergio Tejada Galindo

 

Introduccion


El término  "nacional-popular"  fue acuñado por el italiano Antonio Gramsci en sus Cuadernos de la Cárcel, una serie de notas publicadas póstumamente que escribió en las cárceles del fascismo. Si bien nunca le dio una definición precisa, sí esbozó algunas de sus características y lo utilizó para referirse a ciertos aspectos de la vida social, como el arte o la literatura. Dicho concepto surgió en el marco de varios debates que desde décadas atrás se venían produciendo entre los teóricos marxistas. Un primer debate, que tuvo un auge en las primeras décadas del siglo XX, estaba relacionado al influjo del nacionalismo en el pensamiento de izquierda, conocido como la "cuestión  nacional". Un segundo debate, mucho menos explícito, surge ante la constatación de que en las sociedades de capitalismo subdesarrollado o periférico las estructuras sociales eran heterogéneas y la categoría de "clase" era insuficiente para explicarlas y para movilizar a la población en una lucha progresista. La pregunta implícita era: ¿la revolución social la debía hacer la "clase obrera" o el "pueblo"?
 

El Debate sobre la cuestion nacional

La teoría revolucionaria europea, desde la mitad del siglo XIX, estuvo muy influida por el marxismo y por El Manifiesto del Partido Comunista, publicado por Marx y Engels en 1848. La frase final del libro, "iProletarios del mundo, uníos!", hacía referencia a que si el capital no tiene patria -si se extiende alrededor del mundo para producir relaciones de explotación capitalistas-, entonces la lucha del proletariado tampoco debía tener patria. Además, la nación era una construcción burguesa y en el socialismo debía desaparecer. Sin embargo, las revoluciones europeas a lo largo del siglo XIX mostraban que lo nacional tenía un sentido para el pueblo. En un principio Marx piensa que esto ocurría porque la primera lucha del proletariado era contra la burguesía de su propio país, pero luego, estudiando los casos de la India, Indonesia, Irlanda, entre otros, empieza a darle mayor importancia a la "cuestión nacional". En el caso irlandés, apoyar su lucha por la independencia, era una forma de lucha contra el capitalismo inglés. A inicios del siglo XX este debate se vuelve más explícito. Los primeros intentos de conjugar deliberadamente marxismo y nacionalismo se produjeron en Austria, un imperio que comprendía a varias nacionalidades en permanente conflicto. En 1907 Otto Bauer publicó La socialdemocracia y la cuestión de las nacionalidades. Por primera vez se planteaba al socialismo como un proyecto cultural que al acabar con las relaciones de producción capitalista permitiría el despliegue de las particularidades culturales de cada nación. Su publicación generó airados debates y fuertes críticas, pero pronto generó interés entre influyentes líderes comunistas. En 1913 Stalin publica El marxismo y la cuestión nacional, en donde defiende el derecho de las naciones a la autodeterminación. Al año siguiente Lenin publica Sobre la autodeterminación de las naciones, que abre paso a un interesante debate con Rosa Luxemburgo, más escéptica con respecto a las luchas nacionales. De esta forma el debate se extiende y se empiezan a establecer diferencias entre naciones consolidadas y naciones en consolidación, o, en términos de Bauer, "naciones históricas" (que han logrado conformar Estados nacionales) y "naciones sin historia" (Estados de nacionalidades sin conciencia de sí). Un debate análogo se produce en el Perú. José Carlos Mariátegui estableció una diferencia entre "nacionalismo conservador" y "nacionalismo de vanguardia", y en una intensa polémica con Luis Alberto Sánchez defendió su idea de que en los países coloniales, el socialismo debería adquirir un carácter nacionalista: El socialismo no es, en ningún país del mundo, un movimiento anti-nacional. Puede parecerlo, tal vez, en los imperios (...) Pero la función de la idea socialista cambia en los pueblos política o económicamente coloniales. En esos pueblos, el socialismo adquiere, por la fuerza de las circunstancias, sin renegar absolutamente ninguno de sus principios, una actitud nacionalista (1988, pp.64-7S).

 

Según Flores Galindo (1980), los últimos siete años de la vida de Mariátegui estuvieron marcados por la tensión entre marxismo y nación. Esta preocupación se evidencia no solo en sus polémicas en el Perú sino también en el debate con la Komintern. Cuando Mariátegui presenta, a través de Julio Portocarrero y Hugo Pesce, su documento "El problema de las razas en América Latina" en la Primera Conferencia Comunista latinoamericana, lo hacía con dos propósitos: demostrar que el Perú no era aún una nación, pero debía serlo; proponer que en América latina los partidos no podían ser estrictamente proletarios, sino que debían articular a otros sectores sociales, principalmente a la población indígena. Este punto nos lleva al segundo debate:

La emergencia de lo popular

EN AMERICA LATINA, SE PRODUZCO UN PENSAMIENTO POLITICO ORIGINAL PRESTANDO MAS ATENCION AL PUEBLO COMO ACTOR HISTORICO POLITICO Y NO SOLAMENTE A LAS CLASES SOCIALES.

La odiada indiferencia

¨QUIEN VERDADERAMENTE VIVE NO PUEDE DEJAR DE SER CIUDADANO NI DE TOMAR POSICION. LA INDIFERENECIA ES ABULIA, ES PARASITISMO, ES COBARDIA, NO ES VIDA. POR ESO, ODIO A LOS INDIFERENTES.¨ Antonio Gramsci .

Lo Nacional Popular

La Cuestion Nacional

El socialismo en un pais como el nuestro se convierte en nacionalismo

La Emergencia Popular

Comprender la naturaleza de lo popular como caracteristica nacional y política

El Aporte Gramsci

Es patente el sentimiento nacional popular, es decir la consciencia de una mision de los intelectuales hacia el pueblo.

Mirada latinoamericana

 Concluir la tarea histórica de construir la nación peruana, es decir, lograr que el pueblo se haga nación

 

EL APORTE ANTONIO GRAMSCI
 

Los dos debates mencionados marcaron profundamente la producción teórica y la práctica política de los años posteriores. Donde la cuestión nacional no era incorporada por los partidos de izquierda, era utilizada y exaltada demagógicamente por una nueva y peligrosa corriente política: el fascismo. La cuestión nacional cobraba mayor interés en los países periféricos y dentro de Europa, uno de los países con mayor atraso capitalista Y con una integración nacional tardía e incompleta, fue Italia. Antonio Gramsci, el joven comunista apresado por Mousollini, constató que en Italia existía un divorcio entre «nación» y «pueblo». A diferencia de la situación francesa, en Italia había faltado una fuerza jacobina que funde un Estado moderno que incorpore a los sectores populares. Recordemos que la revolución francesa supone la victoria del «tercer estado», la naciente burguesía y el pueblo, que se imponen sobre la realeza y el clero. Esta fuerza es lo que Gramsci llama una «voluntad colectiva nacional­ popular» que, no obstante, era imposible «si las grandes masas de campesinos cultivadores no irrumpen simultáneamente en la vida política» (Gramsci, 1998, p. 14). Este lenguaje podría ser incomprensible en un país de capitalismo desarrollado, como Inglaterra, en el que las categorías de clase podían ser «validadas» con la realidad concreta, pero sí contribuye a pensar los países de capitalismo atrasado y periféricos a Europa. Nótese que el concepto de «voluntad colectiva» abarca más que el análisis marxista de clases. Aunque Gramsci no abandona dicho análisis, comprende que las fuerzas del cambio son siempre heterogéneas y plurales. Asimismo, la propia palabra «voluntad» da cuenta de la importancia que otorgaba al actor, al sujeto, que deja de ser pensado como una pieza arrastrada por la inexorabilidad de la historia. En donde más claramente se comprende el sentido de lo «nacional-popular» para Gramsci es en sus escritos sobre literatura. Para él, los trágicos griegos, Shakespeare y Dostoievsky eran modelos de literatura nacional-popular, y en este último «es patente el sentimiento nacional-popular, es decir, la conciencia de una misión de los intelectuales hacia el pueblo» (Gramsci, 1976, p. 91). En Italia, era casi inexistente este tipo de escritores, lo cual evidenciaba una «falta [de] identidad de concepción del mundo entre 'escritores' y 'pueblo'. Es decir que los sentimientos populares no son vividos como propios por los escritores, ni los escritores cumplen una función 'educadora nacional', o sea que no se han planteado ni se plantean el problema de elaborar los sentimientos populares luego de haberlos revivido y hecho propios» (pp. 123-124). Cuando los intelectuales no están vinculados al pueblo, «no lo conocen ni sienten sus necesidades y aspiraciones, sus sentimientos difusos; con relación al pueblo son algo separado» (p.126). Se desprende del análisis gramsciano de la literatura varios elementos para comprender la naturaleza de la voluntad colectiva o el espacio nacional-popular. En primer lugar, la construcción de la nación está incompleta si persiste el divorcio entre «nación» y «pueblo»: el pueblo debe hacerse nación. Esto requiere de liderazgos, necesita del surgimiento de una intelectualidad popular o de vocación popular, que exprese aquella «identidad de concepción» con el pueblo, que lo convierta en actor principal de los destinos de la nación a partir de sus tradiciones, sentimientos, esperanzas y luchas. El espacio nacional-popular es, pues, más amplio que el espacio de izquierda: es diverso, incluye a intelectuales comprometidos, a los de abajo (una expresión que empleaba Gramsci), a los trabajadores, a los estudiantes, a los campesinos, a los indígenas, a los artesanos, a los sectores más progresistas y patriotas de las fuerzas armadas, al ciudadano “emergente” que ha migrado a las principales capitales en busca de oportunidades y que intenta salir adelante auto empleándose o en la «informalidad»

 

A MANERA DE CONCLUSIÓN: UNA MIRADA LATINOAMERICANA A LO NACIONAL POPULAR

El «pueblo» irrumpe en América latina como actor político recién en el siglo XX. Empieza a generarse un espacio en torno a las primeras fábricas y se moviliza esporádicamente, sobre todo bajo influencia anarquista. Las primeras olas migratorias llevan a jóvenes del campo a las principales ciudades, donde el desarrollo capitalista se empezaba a percibir a través de la incipiente industria. En el Perú, en los primeros años del siglo se gesta un pequeño sector proletario vinculado principalmente a las fábricas de Ate-Vitarte, al puerto del Callao y a las panaderías. Este es el espacio que da su base social a la figura de Guillermo Billinghurst, quien no logra articularlo en un proyecto político de mayor alcance. A estos cambios le siguen otros en la estructura agraria y económica de las haciendas de la costa norte, donde unas pocas familias extranjeras forman enclaves azucareros desplazando a otros actores locales, hecho que se ha vinculado al surgimiento de un partido, en su momento popular, como el APRA (Klarén, 1976). Cambios similares en las estructuras sociales generan la base social del Partido Socialista, fundado por José Carlos Mariátegui, y posteriormente del Partido Comunista Peruano. Ya para la década de 1950, la configuración social de las principales ciudades latinoamericanas había cambiado. En Bolivia, los sectores populares trabajaban en las minas bajo la hegemonía de los llamados «barones del estaño», y fueron la base social, junto con el campesinado y los sectores que surgieron de una nueva relación urbano-rural, de la Revolución de 1952 y la nueva institucionalidad que resulta de esta. En Argentina, la nueva clase obrera encuentra representación en el liderazgo del coronel Juan Domingo Perón, quizás quien más claramente ha personificado lo nacional-popular en esta parte del mundo. En Uruguay y Chile se forman frentes que agrupan más allá del espacio tradicional de izquierda. En el primer caso, se realiza un amplio proceso de conformación de la Unión Nacional y Popular"­ finalmente llamado Unión Popular-, base de lo que unos años después sería el Frente Amplio. En el caso de Chile, surge el Partido Socialista Popular (escisión del Partido Socialista de Chile), el Partido Nacional Popular (que terminó convirtiéndose en una agrupación de derecha) y, poco después, la Unidad Popular como una coalición integrada por las principales fuerzas de izquierda del país, que lleva a la presidencia de Chile a Salvador Allende en 1970. Donde se ha producido más literatura política sobre lo nacional-popular ha sido en Argentina, bajo una clara influencia del pensamiento de Antonio Gramsci. América Latina ha tenido varios espacios de intercambio intelectual acerca de lo popular, en los cuales han destacado los aportes de gramscianos y posmarxístas argentinos como José Aricó, Ernesto Tadau y Juan Carlos Portantiero. En Bolivia el principal teórico nacional-popular fue René Zavaleta, cuyo pensamiento viene siendo recuperado y debatido por iniciativa del Vicepresidente Álvaro García Linera. En el Perú el debate fue muy prolífico en espacios como el Instituto de Estudios Peruanos (IEP)y el Centro de Estudios y Promoción del Desarrollo (DESCO ) y, con los aportes de Aníbal Quijano, José Matos Mar, entre otros. Con el triunfo del neoliberalismo en la región este debate perdió vigencia, muchos intelectuales prefirieron adecuarse al fraseo liberal cuando no terminaron defendiendo posiciones de extrema derecha. Sin embargo, desde 1999 los sucesivos triunfos de gobiernos anti neoliberales y de corte popular reavivaron este debate y su producción teórica. El pensamiento nacional-popular en el Perú debe nutrirse del legado de José F. Sánchez Carrión, José Gabriel Túpac Amaru, Juan Bustamante, José Carlos Mariátegui y Juan Velasco Alvarado. Desde el campo de la literatura, el escritor: que más claramente intentó identificarse con el pueblo y pensar el Perú desde la experiencia del pueblo ha sido José María Arguedas. El primer objetivo de un movimiento nacional ­ popular debe ser concluir la tarea histórica de construir la nación peruana, es decir, lograr que el pueblo se haga nación.

EL PENSAMIENTO NACIONAL POPULAR EN EL PERU, DEBE NUTRIRSE DEL LEGADO DE JOSE F SANCHEZ CARRION, JOSE GABRIEL TUPAC AMARU, JUAN BUSTAMANTE JOSE CARLOS MARIATEGUI, Y JUAN VELAZCO ALVARADO, DESDE EL CAMPO DE LA LITERATURA EL ESCRITOR QUE MAS CLARAMENTE INTENTOIDENTIFICARSE CON EL PUEBLO Y EL PENSAR DEL PERU DESDE LA EXPERIENCIA DEL PUEBLO HA SIDO JOSE MARIA ARGUEDAS

BIBLIOGRAFIA
FLORES GALINDO, Alberto (1980). La agonía de Mariátegui. Lima: DESCO. GRAMSCI, Antonio (1976). Literatura y vida nacional. México D.F.: Juan Pablo Editor. GRAMSCI, Antonio (1998). Notas sobre Maquiavelo, la política y el Estado moderno. Sexta edición. Buenos Aires: Nueva visión. MARIÁTEGUI, José Carlos (1988). Peruanicemos al Perú. Obras completas Vol. N° 1. Décimo primera edición. Lima: Amauta. TEJADA, Sergio (2014). La nación por-venir. El bicentenario y lo nacional-popular. Lima: PUCP. Zavaleta, René (1986).Lo nacional-popular en Bolivia. México D.F.: Siglo XXI.

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